¿Cómo es ir a terapia de pareja? Lo que puedes esperar de las sesiones
Cuando una pareja atraviesa una etapa complicada, es habitual que aparezcan discusiones frecuentes, dificultades para comunicarse, distancia emocional o la sensación de que los mismos problemas se repiten una y otra vez.
En estos momentos, algunas parejas se plantean acudir a terapia, pero es frecuente que surjan dudas: ¿qué hacemos en una terapia de pareja?, ¿tenemos que contar toda nuestra intimidad?, ¿el psicólogo decidirá quién tiene razón?, ¿significa que nuestra relación está a punto de terminar?
La terapia de pareja no consiste en buscar culpables ni en decidir quién tiene razón. Es un espacio en el que ambos miembros pueden comprender mejor qué está ocurriendo en la relación y aprender nuevas formas de afrontar las dificultades.
¿En qué consiste la terapia de pareja?
La terapia de pareja es un proceso psicológico en el que se trabaja con ambos miembros de la relación para comprender las dificultades que están experimentando y favorecer cambios que permitan construir una relación más saludable.
Cada pareja es diferente. Por eso, no existe una única manera de hacer terapia de pareja. El trabajo dependerá de las necesidades de cada relación, del motivo por el que se consulta y de los objetivos que se quieran alcanzar.
Algunos de los motivos más habituales para acudir a terapia son:
- Discusiones frecuentes o que terminan siempre de la misma manera.
- Problemas de comunicación.
- Distanciamiento emocional.
- Dificultades en la convivencia.
- Celos o inseguridades.
- Problemas relacionados con la sexualidad o la intimidad.
- Dificultades después de una infidelidad.
- Cambios importantes en la vida de la pareja, como tener hijos, una mudanza o una crisis personal.
- Dificultades para llegar a acuerdos.
- La sensación de que la relación se ha convertido en una fuente constante de malestar.
También puede ser útil acudir a terapia antes de que exista una crisis importante, cuando la pareja detecta determinados patrones que quiere cambiar o desea mejorar su relación.
¿Qué ocurre en una primera sesión?
Es normal sentir cierta incertidumbre antes de acudir por primera vez. Algunas personas incluso pueden sentir nervios o miedo a que la sesión se convierta en una discusión.
La primera sesión suele estar orientada a conocer a la pareja, comprender qué les ha llevado a consultar y explorar cómo está funcionando actualmente la relación.
El psicólogo puede preguntar por cuestiones como:
- ¿Qué os preocupa actualmente?
- ¿Cuándo comenzaron las dificultades?
- ¿Cómo suelen desarrollarse las discusiones?
- ¿Qué habéis intentado hacer hasta ahora?
- ¿Qué necesitaría cambiar cada uno?
- ¿Qué esperáis conseguir con la terapia?
También se exploran los aspectos positivos de la relación y los recursos que la pareja ya tiene. No se trata únicamente de hablar de los problemas.
¿Tenemos que contar toda nuestra intimidad?
No necesariamente.
La terapia debe ser un espacio seguro y respetuoso, y la información que se comparte se aborda en función de los objetivos terapéuticos y del marco profesional correspondiente.
Hablar de determinados aspectos íntimos puede ser importante cuando están relacionados con el motivo de consulta, pero no significa que haya que contar absolutamente todo desde el primer momento.
La confianza también se construye progresivamente.
¿El psicólogo va a decir quién tiene razón?
No. Una de las ideas más importantes en terapia de pareja es que el objetivo no es encontrar un ganador y un perdedor.
En muchas ocasiones, la dificultad no está únicamente en lo que hace una persona o la otra, sino en el patrón que se ha establecido entre ambos.
Por ejemplo, una persona puede sentir que su pareja nunca la escucha y reclamar constantemente atención. La otra puede sentirse presionada por esas reclamaciones y alejarse todavía más. Cuanto más se distancia una, más reclama la otra; y cuanto más reclama una, más se distancia la otra.
La terapia puede ayudar a identificar estos círculos de interacción y a encontrar formas diferentes de responder.
¿Se habla únicamente de los problemas?
No. Aunque es necesario abordar aquello que está generando malestar, también resulta importante identificar qué funciona en la relación, qué mantiene unidos a ambos y qué recursos tienen como pareja.
En terapia se pueden trabajar aspectos como la comunicación, la expresión emocional, la capacidad para negociar y llegar a acuerdos, la resolución de conflictos, la intimidad o la manera de afrontar determinadas situaciones.
En ocasiones, también se proponen ejercicios o pequeñas tareas entre sesiones para poner en práctica lo trabajado.
¿Hay que hacer terapia de pareja si uno de los dos no quiere?
La implicación de ambos miembros suele ser muy importante para realizar un proceso de terapia de pareja, pero no siempre es necesario esperar a que los dos estén exactamente en el mismo punto.
Si una persona considera que la relación necesita cambios y la otra tiene dudas, puede ser útil comenzar trabajando esas dificultades y explorando qué está ocurriendo.
En cualquier caso, nadie debería sentirse obligado a participar en un proceso terapéutico. La decisión de acudir debe abordarse respetando la autonomía de cada persona.
¿Cuánto dura una terapia de pareja?
No existe una duración estándar.
Algunas parejas consultan por una dificultad concreta y pueden trabajarla en un número relativamente reducido de sesiones. Otras necesitan un proceso más prolongado porque existen problemas que llevan mucho tiempo instaurados o porque desean trabajar diferentes áreas de la relación.
La duración dependerá, entre otras cosas, de los objetivos, la naturaleza de las dificultades, el grado de implicación de ambos y la evolución durante el proceso.
¿La terapia de pareja sirve para evitar una ruptura?
A veces la terapia puede ayudar a reconstruir la relación y mejorar significativamente la convivencia y el vínculo.
Pero el objetivo de la terapia no debería ser mantener una relación a cualquier precio.
En determinadas situaciones, el proceso puede ayudar a la pareja a comprender que continuar juntos no es lo que desean o necesitan. En esos casos, la terapia también puede facilitar una separación más consciente y respetuosa, especialmente cuando existen hijos o proyectos compartidos.
La finalidad es favorecer el bienestar y ayudar a tomar decisiones desde una mayor comprensión de lo que está ocurriendo.
Pedir ayuda no significa que la relación haya fracasado
Acudir a terapia de pareja no significa necesariamente que una relación esté rota. Muchas parejas esperan demasiado tiempo porque interpretan pedir ayuda como una señal de fracaso.
Sin embargo, pedir ayuda puede ser precisamente una forma de cuidar la relación.
Cuando una pareja lleva meses o años atrapada en los mismos conflictos, intentar resolverlos una y otra vez de la misma manera puede no ser suficiente. Contar con la ayuda de un profesional permite observar la relación desde otra perspectiva, identificar patrones y aprender herramientas diferentes.
La terapia de pareja no busca que dos personas dejen de tener conflictos. Las diferencias forman parte de cualquier relación.
El objetivo es que puedan aprender a gestionar esas diferencias de una manera más saludable, comprenderse mejor y decidir qué quieren construir juntos.
Si sentís que lleváis tiempo intentando resolver los mismos problemas sin conseguirlo, pedir ayuda profesional puede ser un primer paso para entender qué está ocurriendo y valorar qué necesitáis como pareja.
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